Miércoles, 18 Octubre 2017 07:07

Los agricultores rezan al cielo para que la lluvia salve la cosecha de invierno y cítricos

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Jóvenes Agricultores ASAJA Alicante alerta de que las cosechas de la Vega Baja han entrado en situación de emergencia por falta de agua y están en peligro 21.000 hectáreas de cítricos y casi 8.000 de hortícolas. Tras el cierre del trasvase Tajo Segura el pasado mes de mayo y las nulas perspectivas de que se active durante el presente año, al encontrarse los embalses de cabecera por debajo del umbral mínimo trasvasable, los agricultores ya no pueden regar y dependen únicamente de que se produzcan precipitaciones durante las próximas semanas que eviten la pérdida de los cultivos y el consiguiente descalabro económico.

 

El nuevo año hidrológico arranca marcado por una situación de incertidumbre y emergencia muy preocupante para el sector agroalimentario de la Vega Baja, comarca que representa el 53% de la superficie cultivada en la provincia de Alicante y que cuenta con la presencia de cultivos de regadío con importantes rendimientos económicos y de producción, como los cítricos y los hortícolas.

El tercer año de grave sequía que vive el sureste español, sumado al cierre del trasvase Tajo Segura el pasado mes de mayo y a las escasas posibilidades de que éste se active durante el próximo invierno, ha situado a los agricultores de esta comarca en una difícil encrucijada que en estos momentos solo puede mitigarse si en las próximas semanas se producen precipitaciones que rieguen las tierras.

Hasta el momento, los empresarios agrícolas han podido ir sobrellevando el verano gracias a las lluvias que se produjeron en los meses de agosto y septiembre, a las reservas de algunos embalses, balsas privadas y a los escasos aportes de pozos de sequía con aguas muy salinizadas. Pero las opciones se agotan y el escenario actual es que ya no quedan más parches hídricos de los que echar mano, por lo que, tanto las hortalizas de invierno como los cítricos se encuentran en situación de “stand by” y esperando un riego de emergencia para seguir adelante. Y es que, si no llueve en los próximos días, entrarán en peligro 21.000 hectáreas de cítricos y casi 8.000 mil de hortícolas, además de tambalearse seriamente el sistema agroalimentario y la agroindustria del sureste español y de la provincia de Alicante.

“Estamos muy preocupados porque tenemos las cosechas plantadas y ahora mismo nos encontramos a merced de la climatología para que salgan adelante. Nuestra única salvación en estos momentos es que empiece a llover en el sureste y que también lo haga en los embalses de cabecera para que se reactive el trasvase cuanto antes. Nos queda un mes de tiempo para salvar las mandarinas y para que los limones y las naranjas tengan buen calibre para poder venderlos en España y en Europa, donde se encuentran nuestros principales mercados. En cambio, este margen se acorta bastante para las hortalizas. Si en días la alcachofa, el brócoli, la col, los boniatos, la patata, las lechugas no reciben un riego, tendremos que tirarlas a la basura, lo que va a suponer un quebranto económico muy fuerte”, alerta el presidente de Jóvenes Agricultores ASAJA Alicante, Eladio Aniorte.

Parcelas en blanco

Los agricultores que dependen del trasvase como la zona de la Pedrera, la Murada, Pilar de la Horadada… llevan dos años de restricciones con el Decreto de Sequía y, desde mayo, ya no reciben aportes del acueducto, hecho que ha provocado que muchos se vean obligados a arrancar parte de sus plantaciones. “Cada vez hay más casos de empresarios agrícolas que están dejando hectáreas sin cultivar porque prefieren arrancar una parte de su explotación para poder atender lo que les queda. Esto supone la pérdida de una media de ocho años de trabajo, que es el tiempo que tarda un árbol de cítricos en empezar a dar frutos. Nos enfrentamos a una reducción drástica de hortalizas en el sureste que, sin duda, afectará a que los precios se incrementen notablemente para el consumidor” afirma el presidente de ASAJA Orihuela, José Vicente Andreu.

Este es el caso de África Fabregat, una joven agricultora de Orihuela que afirma que la incertidumbre hídrica ha provocado que muchos agricultores de la comarca dejen tierras en blanco. De sus 50 hectáreas, sólo ha podido cultivar una parte porque no podría hacer frente al riego de toda la explotación, hecho que supone una pérdida económica para el empresario y también la desaparición de muchos puestos de trabajo y mano de obra que sería necesaria en el caso de que las explotaciones estuviesen al 100% de su rendimiento. “Es una lástima que los políticos hayan jugado con un tema tan serio como el del agua y que ahora nos tengan en esta situación de incertidumbre que nos obliga a trabajar a medio gas y con la espada de Damocles siempre encima. No entiendo por qué si trasvasamos alimentos, petróleo, gas, no podemos trasvasar agua y conectar cuencas para que los sobrantes no vayan al mar y lleguen de donde sobra a donde falta”, lamenta la joven empresaria.  

“Necesitamos medidas urgentes ya. No nos valen más decretos de sequía. Los pozos siguen en el eterno trámite de los impactos ambientales y tenían que estar funcionando desde hace meses. Se ha dado pie a que el embalse del Cenajo, el más grande del río Segura, solo tenga lodo. La poca agua del Segura está en el embalse de la Pedrera y se reserva para beber. Para los agricultores hoy no hay nada, ni para los regantes del trasvase ni para los del regadío tradicional”, lamenta el presidente de ASAJA Orihuela.

Por su parte, Aniorte alerta de que el Pacto Nacional del Agua tiene que basarse en administrar y distribuir de forma eficiente toda el agua de España a través de autopistas del agua, pero, ante todo, tiene que ser rápido. “Los políticos deberían sentarse hoy y tener preparado el Pacto Nacional del Agua la semana que viene. Si no lo hacen rápido se producirá un buen funeral y nos van a hacer perder unos mercados que nos ha costado 30 años conseguir”, lamenta Aniorte.

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